El Cementerio y su Capilla.

Hasta 1860, desde el año fundacional de Nogoyá, el cementerio estuvo junto a la iglesia, (actual Colegio del Huerto). Ya en 1805 había orden de monseñor Lué, aquel de la célebre frase en los días de la Revolución de Mayo, que se erigiera cementerio fuera del poblado.

En 1859 el Coronel Manuel Navarro ordena el traslado de la necrópolis varias cuadras al sur de la ciudad, lugar de su actual emplazamiento. El constructor fue Don Luis Cesarego, que fue también quien construyó los primeros panteones.

Con el consiguiente permiso del Vicario Apostólico de Paraná, el Vicario Interino de la Parroquia de Nogoyá, Don Sinforoso Aparicio bendijo oficialmente el nuevo cementerio el día 4 de Marzo de 1860, con asistencia de autoridades civiles y militares y numeroso público, según consta en el Acta respectiva.

El camposanto dependía de la Parroquia y era considerado “lugar sagrado”. Las rentas de entierros eran percibidas por la iglesia lo cual dio lugar a escaramuzas verbales y escritas entre el poder político y el eclesiástico. Para terminar tal situación el Camposanto es entregado al Jefe Político en 1864.

Por orden del Coronel Navarro, con fondos provenientes del mismo cementerio y de las multas policiales, se construye la capilla, la cual terminada en enero de 1866 es puesta bajo la advocación de nuestra Señora del Tránsito. Esta hermosa construcción de estilo colonial sigue tal como se construyó.

Posteriormente el Obispo autorizó se celebrase allí “el Santo Sacrificio de la Misa y demás oficios pertenecientes al Culto Divino”.

Cada tanto se quejaban los vecinos por el descuido de la necrópolis, pero puede decirse que a “pequeños empujones” se van trazando las calles internas, construyendo nichos, enladrillándolos alrededores de la capilla, etc.

El cuidado de esta capilla estuvo mucho tiempo a cargo de la familia del Coronel Navarro, luego se hizo cargo del mismo Doña Francisca Maizterrena de Ochoteco, posteriormente sus hijas Prudencia y Juana, junto a la familia Calero velaban para que todo estuviera en orden. Recuerdo como Prudencia lustraba los candelabros de bronce (¿Dónde estarán?), lavaba floreros, armaba el pesebre para Navidad, pesebre que era motivo de admiración para chicos y grandes.

En los “días de Animas” se rezaban responsos durante todo el día, responsos que encargaban las familias que iban a visitar a sus muertos y que, rigurosamente y sin errores había que anotar. También se oficiaba la novena en honor a Nuestra Señora del Tránsito, a las tres de la tarde, y el 15 de Agosto, día de esta Santa Patrona, se celebraba misa a la mañana y procesión dentro del cementerio a la tarde.

Hay algo que no sé si fue pensado o no: la Iglesia fundacional del pueblo, donde se nos recibe a la vida con el bautismo, tiene a María con el Niño en brazos, y en la Capilla del Cementerio nos despide de la vida Nuestra Sra. Del Tránsito, recordándonos que el cuerpo terrenal de la Madre de Jesús también partió hacia otra vida, a reunirse con su hijo.

Aporte de la Coordinación de Cultura y Turismo y el Departamento de Prensa del Gobierno de la ciudad de Nogoyá.

Texto: Enriqueta Defilippe

—————————-

(Nota y Fotos, extraídos del sitio Facebook de la Municipalidad de Nogoyá)

Deja un comentario